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Las mil y una maneras de comer en CDMX y no morir en el intento

Las mil y una maneras de comer en CDMX

¿Hambre? Me pregunta un joven muy atento mientras cruzo la calle Madero en el corazón de la Ciudad de México (CDMX) de inmediato le respondo en mi mente “hombre que sí, mucha”. Ese día había salido súper temprano y obvio el tiempo no me alcanzó para muchas cosas, entre ellas comer o mínimo llevar algo. Eran las cuatro de la tarde y aún no había probado bocado, todo mal. Como a mí, que a veces no me alcanza el tiempo para comer, a muchos y muchas les sucede todo el tiempo, y claro después vienen los problemas de salud. Justamente es esta falta de tiempo la que en muchas ocasiones me obliga a tener que comer a prisa y en la calle.

Hace unos cuantos día le prometí a un amigo de Alemania hacerle un pequeño mapa para que ubicara sitios de comida y que estos fueran del todo seguros ya saben que no le provocaran a mi amigo una seria infección estomacal, ni una pequeña tampoco. El caso es que reflexioné un poco sobre el pedido que me hizo mi amigo tanto que decidí decirle de algunos sitios, pero también tuve que explicarle que más allá de mis humildes recomendaciones pues todo esto es una cuestión más de resistencia estomacal, risas aparte, pero es verdad.

Hay que curtirse todo el tiempo, el estómago primero.

Sí, digamos que es un albur, un volado pues atinarle a buen lugar y que este sea sano, barato y rico de paso, hay que tener el ADN más aventurero posible y aunque se arriesga mucho en el intento nada como hallar de pronto un espacio para disfrutar una buena comida. Personalmente nunca he tenido una enfermad estomacal que no pase una pequeña diarrea o cosas por el estilo mi estómago se ha ido adaptando a mi trajín de vida de corre corre a todos lados. Durante más de diez años he aprendido algunos tips que no vienen precisamente en las portadas de las revistas de comida.

Primero que nada no debe existir nunca el factor ansiedad o prisa, bueno en sí es inevitable pero hay que contrarrestarlo al máximo, ya que si buscamos un lugar donde nos atiendan rápido y no tenemos el tiempo para esperar a que nos sirvan puede ser que ya cuando estemos comiendo nuestro gusto se haya ido y comamos por inercia y ¡a prisa! También es necesario hacerse el tiempo para buscar un buen lugar; darse la oportunidad de probar otras opciones es importante. Yo comí en la misma fonda durante tres años hasta que un día no abrieron más y tuve que encontrar otra. De nada sirven los apegos. Descubrí otro lugar y también fue muy gratificante para mí comer ahí.

Opciones de comida rápida

¿Qué hay para comer en CDMX? Pues hay muchas ofertas sobre todo de antojitos, ojo que yo no los estoy recomendando como tal, a pesar de que son muy ricos. Hay todo tipo de antojitos gorditas de chicharrón, sopes, tlacoyos, pambazos, quesadillas o tacos, tortas y tamales. De todo, aunque hay que decir no tan sano y balanceado como se quisiera. Pero literalmente para poder tener una alimentación sana es mejor preparar algo en casa. Si no es posible entonces siempre queda la opción de los antojitos. Hay que tener cuidado de donde se va a comer porque puede ser que no sea el lugar más limpio y seguro.

Por eso hay que echar un ojo primero antes de ordenar y ver como son preparados los alimentos si se tiene cuidado con el manejo del dinero, o sea que la persona que prepara no sea la que cobra o si es la misma que procure cobrar usando una bolsa en la mano. Por otro lado que los platos y las mesas estén limpias. Esto nos dará algún parámetro para inferir si por ejemplo las verduras y demás ingredientes han sido usados de manera higiénica o no. También funciona muy bien, elegir un lugar para comer luego de haberle visto unas cuantas veces, es decir, pasar por el lugar, mirar cómo es su movimiento, mirar si va mucha gente o poca qué tipo de gente es la que va. Algo que me ha quedado claro es que donde comen los choferes es una gran opción, su silenciosa recomendación es la mejor la mayor parte de las veces.

Por su parte, también existen las fondas o comidas corridas que en su mayoría ofrecen sus servicios a los comensales desde las 12 del día en promedio, en mi caso frecuento este tipo de establecimientos una o dos veces a la semana y puedo decir que son la mejor opción para cuando se trae el hambre atrasada. Aquí por decir algo mi criterio personal es el precio pero también el decorado del lugar, qué tan fresco se ve, como son sus mesas, quién atiende. Todo un ritual el mío, pero de hecho más allá de que mucho de lo que he dicho hasta ahora pueda verse como un simple fetiche lo cierto es que mis años de experiencia me han dotado de un ojo fino para saber dónde y donde no comer. Ojalá algún día les pueda contar que ya no tengo necesidad de comer en la calle y que el tiempo me alcanza, pero por ahora no.

En promedio comer en la calle cuesta un aproximado de 100 pesos al día si lo comparamos con el gasto que haríamos en casa pues el sentido común nos dirá que estamos tirando dinero a raudales y es así. Pero como es seguro que no cambiaremos pronto lo mejor es atender a nuestro buen olfato para comer en la calle. Eso es lo que le he respondido a mi amigo alemán que no ha quedado tan convencido en un primer momento pero que con el paso de los días me ha estado contando a dos o tres lugares que ha visitado para comer. Bueno, incluso me los ha recomendado qué tal.

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