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¿Por qué la OMS quiere subir el impuesto a los refrescos?

Impuesto a los refrescos

Todos sabemos que los refrescos son muy dañinos para nuestra salud, nadie nos tiene que andar recordando eso. Sin embargo, a pesar de saber eso, muchos seguimos consumiéndolos a un ritmo alarmante. Es tanta la preocupación de la OMS (Organización Mundial de la Salud) por ese tema, que recientemente le pidió a los países del mundo que subieran el impuesto a los refrescos para poder reducir así el consumo. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué significa eso para los consumidores? Este artículo da las respuestas a esas preguntas, así que sigue leyendo para aprender más.

El impuesto a los refrescos no es algo nuevo para los mexicanos, ya que desde unos pocos años el gobierno propuso un impuesto de $1 peso por cada litro de refresco. Y, a pesar de los esfuerzos del gobierno, este impuesto a los refrescos no presentó ninguna eficacia en el país, ya que no redujo el consumo de la población.

La OMS está proponiendo algo similar a lo que se hizo en México, pero a nivel mundial. Le preocupan los niveles de obesidad y diabetes en el mundo, y eso se debe en gran parte a la enorme cantidad de azúcar que se consume. En 2014, cerca de 500 millones de adultos sufrían de obesidad, más otros muchos millones que sufren de sobrepeso. De igual modo, se informa que unos 225 millones de adultos sufren de diabetes.

Por eso la OMS quiere aplicar un impuesto a los refrescos. ¿Cuán grande es ese impuesto? se desea que sea de un 20% al precio normal de las bebidas. Por lo que un refresco grande que cueste $20 pesos ahora costaría $24 pesos. Con ello, se planea que se reduzca el consumo de los mismos y que la gente opte por bebidas más saludables, como el agua potable o alguna agua fresca.

Efectos positivos de un impuesto a los refrescos

La recomendación de la OMS tiene todo el sentido del mundo, ya que, en teoría, podría reducir los niveles de diabetes y obesidad en el mundo. Además de ello, también podría reducir el precio de comidas más sanas tales como verduras y frutas, gracias a que se pudiera subsidiar su costo con el dinero procedente del impuesto a los refrescos que se recaude.

Un menor consumo también mejoraría la expectativa de vida de las personas y les ayudaría a contar con menos enfermedades. Eso haría que se redujeran las visitas al hospital relacionadas con la obesidad y la diabetes, permitiendo ahorrar así mucho dinero y que ese dinero ahorrado se inyecte a subsidios de comida más sana.

También permitiría invertir más en hacer que haya más agua potable disponible para todas las personas, dándoles una opción saludable con la cual reemplazar a estos refrescos.

Ahora es momento de hacerse la pregunta que más importa con respecto a este tema ¿Es efectivo este impuesto a los refrescos? Por más que la OMS trate de aumentar los precios de los refrescos, parece que, por lo menos en México, esta medida no es efectiva. En nuestro país no se pudo notar ninguna merma en el consumo, y ese consumo se mantuvo igual incluso entre los sectores más pobres, que tuvieron que gastar más dinero para consumir refrescos, teniendo que suprimir otros gastos para ello. Quizás en otros países esta medida sí sea efectiva, pero por sí sola no bastará para disminuir el consumo.

¿Por qué no funciona esta medida que parece tan eficaz? Pues porque la gente no consume refresco por su bajo costo, sino porque le gusta y le produce placer hacerlo. Si le das a alguien a escoger entre beber agua en la comida o un refresco, la gran mayoría escogerá el refresco. Eso es algo que ya tenemos muy arraigado en nuestra mente, por eso es que este tipo de medidas por sí solas no influirán mucho en la decisión del público.

Sin embargo, eso no significa que no debamos hacer algo para impedir el aumento de la obesidad y la diabetes en el mundo. Más bien, significa que tenemos que combinar esfuerzos además del impuesto a los refrescos para asegurarnos que la gente elegirá lo que es mejor para su salud.

Entre tales esfuerzos se encuentran: Proveer acceso universal a agua potable para que la gente tenga otra opción en lugar de siempre tomar refresco, incrementar la conciencia sobre los daños de esas bebidas, crear campañas que inciten al consumo de otras bebidas (o de plano ninguna bebida) durante la comida, etc.

Y, más importante aun, está claro que ni la OMS ni el gobierno deberían ser los únicos que se preocupen por nuestra salud. Nosotros deberíamos ser los principales interesados en nuestra salud, y deberíamos saber que no hay que excedernos en el consumo de bebidas gaseosas, en lugar de esperar a que se cree un impuesto a los refrescos para reducir nuestro consumo. Si cada quien se hiciera responsable de su propia alimentación,entonces no hubiera sido necesario que la OMS hiciera esa recomendación en primer lugar.

Así que ahora ya sabes qué es el impuesto a los refrescos, por qué se quiere poner, sus ventajas, desventajas y qué deberíamos hacer al respecto. Ahora te invitamos a que tu des a conocer esta información a las personas que consuman mucho ese tipo de bebidas, quizás el estar conscientes de esta información sea el primer paso que den hacia una vida más saludable.

Y tú ¿Qué opinas sobre el impuesto a los refrescos? ¿Crees que es bueno, malo o que no tiene ningún efecto? ¿Qué medidas propondrías para que las personas dejen de beber en exceso ese tipo de bebidas? Déjanos tu opinión en los comentarios, estaremos encantados de leerte.

Written by Mexico.is

Food Mexico y Yo, empezó como Food Acapulco, y ahora ofrece una estrategia publicitaria completa. Ha sido impresa y comercializada no sólo en el área de revistas de Sanborns, sino también en Facebook y Twitter.

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